Chelo de la Torre / Tiempo de memoria

Introducción: El mapa de las complicidades

Hay quienes sostienen que la literatura es un ejercicio solitario, un diálogo silencioso entre el autor y su sombra. Sin embargo, al observar el panorama de nuestra creación contemporánea, a veces nos topamos con excepciones que desmienten esa sentencia. Mis dos primeras incursiones en este espacio de reflexión han estado dedicadas, casi como un designio, a dos voces que, más allá de la coincidencia cronológica, comparten una cartografía vital compartida: Chelo de la Torre y Asunción Caballero.

No es casual que estas dos trayectorias aparezcan hoy entrelazadas en mi mesa de trabajo. Su vinculación no es solo la de dos poetas que inician su madurez creativa al unísono, sino la de dos arquitectas de un proyecto común llamado ASCHEL DIGITAL. Ambas han entendido que la poesía, cuando se sostiene con el rigor de la ética y la generosidad de la acción social, deja de ser un monólogo para convertirse en un ágora.

La decisión de abordar sus figuras de forma consecutiva responde al deseo de trazar un mapa de esas «filiaciones» que a menudo pasan inadvertidas para la crítica académica. En este artículo me detengo en la obra de Chelo de la Torre, en su capacidad para medir la realidad con el pulso de la matemática y la emoción del recuerdo, consciente de que, al hacerlo, también estoy dibujando los contornos de esa amistad cómplice que ha hecho del panorama cultural y solidario de nuestro tiempo un espacio más habitable, más lúcido y, sobre todo, más compartido.



La geometría del recuerdo: el trazo exacto de la tiza en la poesía de Chelo de la Torre


El universo poético de Chelo de la Torre se nutre de una profunda inmersión en la experiencia vivida, transformándola en una herramienta de conocimiento y reflexión. En sus manos, la memoria no es un simple ejercicio de nostalgia, sino un instrumento activo y lúcido para diseccionar la realidad.

En Tiempo de memoria, la vivencia personal trasciende lo puramente anecdótico para convertirse en el cimiento de una meditación universal sobre la identidad, el devenir del tiempo, la gestión de la pérdida y la imperante responsabilidad ética ante el dolor ajeno. Para Chelo de la Torre, recordar no es un acto de arqueología exacta del pasado, sino un proceso dinámico de reinterpretación constante desde la conciencia del presente. Su obra demuestra que el verdadero valor del recuerdo reside en su capacidad de ser interrogado y recreado a través del trabajo de la palabra poética.

La influencia de Ángel González resulta igualmente perceptible en la forma en que la autora aborda el paso del tiempo y la conciencia de la edad. Poemas como «Ahora que cumplí los setenta» o «Ahora que somos casi viejos» participan de esa mirada desengañada, lúcida y a la vez profundamente humana que caracteriza al autor asturiano. La vejez no se presenta como una derrota, sino como un espacio de conocimiento desde el que resulta posible contemplar la propia biografía con una mezcla de ironía, melancolía y aceptación. Cuando la poeta afirma que «para llegar a los setenta / hay que morirse muchas veces mucho», no solo dialoga explícitamente con el verso de González que encabeza el poema, sino que reelabora una de las cuestiones centrales de su poética: la identidad como suma de pérdidas sucesivas.

Otro aspecto destacable es la dimensión ética de su voz poética. En este punto, la autora se distancia de las formas más intimistas de la poesía autobiográfica para aproximarse a una tradición de poesía testimonial que entiende la palabra como una forma de atención al otro. Los poemas dedicados a alumnas vulnerables, mujeres maltratadas, refugiados, personas sin hogar o víctimas de la guerra revelan una conciencia social que convierte la experiencia individual en experiencia compartida. Esta actitud recuerda la función solidaria que Ángel González atribuía a la poesía y conecta también con la idea de una «poesía necesaria» defendida por Gabriel Celaya, cuya presencia en el libro no es casual.

La construcción de una genealogía femenina constituye otro de los elementos centrales de la obra. En poemas como «Ritual», «Todas las mujeres», «Los ojos de mi madre» o «Hablo con mis recuerdos», la memoria se articula a través de figuras maternas y femeninas que han permanecido históricamente en los márgenes de los grandes relatos. La autora recupera esas vidas silenciosas y las incorpora al espacio de la representación poética, convirtiendo la memoria privada en memoria colectiva. Esta operación sitúa su escritura en diálogo con algunas de las corrientes de la crítica feminista contemporánea que han reivindicado el valor de las historias domésticas como parte fundamental de la construcción cultural de la memoria.



Resulta especialmente interesante la presencia de Olga Orozco como referencia implícita en varios momentos del libro. La autora argentina aparece citada de manera explícita en «Nuestras manos», pero su influencia trasciende la mera cita. Como ocurre en buena parte de la poesía de Orozco, la memoria en Chelo de la Torre no es un archivo estático, sino una realidad dinámica que reconstruye continuamente la identidad del sujeto. El diálogo con los ausentes, la persistencia de las figuras familiares y la convivencia entre tiempos distintos dentro del mismo espacio poético son procedimientos que ambas escritoras comparten, aunque desde registros expresivos muy diferentes.

Uno de los rasgos más originales de la voz de Chelo de la Torre es la incorporación del imaginario matemático y pedagógico a la construcción simbólica del poema. Círculos, ángulos, ecuaciones, integrales, líneas, números o esferas aparecen de forma recurrente en sus poemas. Lejos de funcionar como meros elementos ornamentales, estos términos constituyen auténticas metáforas existenciales. 

Resulta fascinante observar cómo la autora no utiliza el rigor de la cifra como adorno, sino como una gramática de la fractura donde la geometría se convierte en una manera de pensar el mundo y de representar la experiencia humana. En este aspecto, su poesía presenta una singularidad poco frecuente dentro de la tradición lírica española contemporánea: integrar el lenguaje científico en un discurso emocional que no pierde naturalidad ni eficacia expresiva a la vez que incorpora al discurso poético ámbitos poco frecuentes, como la experiencia educativa y el imaginario matemático, transformándolos en eficaces imágenes líricas de la condición humana. Desde esa perspectiva, su poesía aporta una mirada renovadora que amplía los límites temáticos de la llamada poesía de la experiencia y enriquece el panorama de la poesía española actual.

Finalmente, Tiempo de memoria puede leerse como un ejercicio de reconstrucción autobiográfica en el sentido más amplio del término. No se trata de una autobiografía lineal ni de una mera evocación nostálgica del pasado. La memoria funciona aquí como una forma de conocimiento y de resistencia frente al olvido. La infancia, la familia, la maternidad, la docencia, el envejecimiento y la conciencia de la pérdida constituyen los materiales con los que la autora construye una identidad narrativa que se redefine constantemente a través de la escritura.

Desde esta perspectiva, la poesía de Chelo de la Torre se inserta plenamente en la tradición contemporánea de las poéticas de la memoria, pero lo hace desde una voz propia, reconocible y singular. Una voz que encuentra en la experiencia docente un territorio poético poco explorado y que convierte la observación de la realidad cotidiana en una forma de indagación ética sobre la condición humana.

Por Dory E. Nieto


Chelo de la Torre (Estación Linares-Baeza, Jaén, 1950) es poeta y licenciada en Matemáticas. Ejerció durante décadas como profesora de Educación Secundaria, profesión que dejó una profunda huella tanto en su mirada humana como en su universo poético. Tras su jubilación, inició una etapa de intensa actividad cultural, social y literaria que la ha consolidado como una de las voces más singulares de la poesía española contemporánea vinculada a la memoria, la experiencia y el compromiso social.

Su obra poética se caracteriza por una escritura clara y reflexiva, capaz de integrar el lenguaje cotidiano con imágenes procedentes de las matemáticas, la geometría y la enseñanza, ámbitos que forman parte de su biografía personal y profesional. En sus versos convergen la memoria familiar, la condición femenina, la observación de la realidad social y una profunda indagación sobre el paso del tiempo.

Parte de su producción ha sido recogida en numerosas antologías nacionales e internacionales. Entre ellas destacan Caminos sin fronteras. Antología intercontinental multilingüe de poetas solidarias (Ed. Nuevos Ekkos, 2020) y Salam Poetas hispanoárabes contemporáneos (Ed. Juglar 2018), obras que testimonia la proyección y el reconocimiento de su escritura más allá del ámbito español. Su poesía ha sido traducida a diversas lenguas, entre ellas euskera, gallego, alemán, inglés, rumano y portugués, ampliando así el alcance de una voz poética de marcado carácter universal.

Especial relevancia ha tenido su poemario Ángulos (Ed. Nazarí, 2017), publicado en edición bilingüe castellano-árabe gracias a la traducción del profesor y traductor literario Samir Moudi. Asimismo, una selección de sus poemas, traducidos al rumano por la poeta y traductora Elisabeta Boțan, ha sido publicada en la revista literaria Literadura, una de las publicaciones culturales de referencia en Rumanía.

Además de su labor como poeta, Chelo de la Torre desarrolla una importante actividad de promoción cultural. En 2018 fue cofundadora de la revista cultural ASCHEL DIGITAL, de la que es editora y responsable de comunicación y prensa, contribuyendo activamente a la difusión de la literatura y las artes contemporáneas.

Su obra, atravesada por la memoria, la conciencia ética y la observación de las pequeñas historias que conforman la vida cotidiana, constituye un valioso testimonio poético de nuestro tiempo. En libros como Tiempo de memoria, Chelo de la Torre confirma una voz madura, reconocible y profundamente humana, capaz de convertir la experiencia individual en una reflexión compartida sobre la condición humana.

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